Tras un largo periodo de reposo onanista, he vuelto a estos lares para dar mi opinión sobre algo que últimamente está en boca de todos. No, no me refiero a la operación de la Esteban, lo mío está más bien relacionado con todo el “asuntillo” sobre el P2P. Antes de empezar a debarrar, solo quiero decir que se trata tan solo de mi opinión personal, que estoy tan documentado como la moría de ustedes (con esto no pretendo insultar la inteligencia de nadie, pero quiero decir que no me he dedicado a comparar cifras, gráficas, etc.) y que la mayoría de datos están sacados de mis vivencias diarias y pueden ser aplicados o no a la de ustedes.
Admito que me descargo todo tipo de material de internet, que sigo muchísimos cómics a través de la red y que bajo música por un tubo (de hecho, en esta misma web tenéis ejemplos muy claros del tema), pero no por ello dejo de admitir que lo que me gusta lo compro. Vale, sí, en su justa medida, pues no soy rico y no consigo todo lo que quiero. Sin embargo, mucha gente pasa de pillarse un disco de The Queers porque ya lo tienen en internet, o de ir al cine a ver Avatar, y verla en su casa, en un screener penoso, perdiendo todo el atractivo que pudiera tener la película. Y es esa actitud la que veo como realmente criticable.
Sin embargo, se mire como se mire, estamos haciendo que la industria tenga menos ingresos, y lo digo sin hablar de “cultura accesible“, “Revolución de Internet”, y demás frases hechas por la gente anti-SGAE, que como slogan queda muy molón, pero no deja de ser una falacia. Estamos obteniendo gratuitamente algo por lo que hace seis años teníamos que apoquinar.
Por lo tanto, si por un lado estoy diciendo que descargar está bien, pero que robar es muy malo…¿A donde demonios voy a parar?. Pues bien, la conclusión a la que he llegado (y por lo tanto muchos de ustedes, porque reconozco que no soy para nada original) es que la industria tiene que cambiar. Si quieren seguirse beneficiando de la misma manera que antes, que fomenten las descargas de pago a precios razonables. De ahí que existan sitios como Megaupload, Rapidshare, por citar los más famosos, pues ofrecen la posibilidad de acceder fácilmente a este tipo de contenido, tengan la calidad que tengan. Por poner un ejemplo, sería la creación de un canal de video de pago para series y películas, donde la gente pague una cantidad establecida por acceso al servicio una determinada cantidad de meses, y la recaudación sea en base a la cantidad de veces que sea vista una película. Puede sonar a una mera utopía, pero la cuestión es que funciona, y si no mirad como Spotify tiene cada vez más y más adeptos.
Lamentablemente, nada de esto existe actualmente, por lo que tenemos que defender nuestros derechos actuales al respecto, que son la libertad a la hora de compartir archivos y de publicar enlaces sin cobrar por el acceso a los mismos. Lo que no se puede hacer es clausurar un sistema que funciona solo porque no obtienes dinero de él.
















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