
Furia de Titanes es el clásico ejemplo de cine de 100 millones de dólares, con un protagonista cachas, un malo malísimo y con chorrocientos planos de CGI. Lo que convierte a esta película en una producción chusca es su desarrollo. El esquema de la película se puede resumir en algo así como:
- Pequeña introducción
-El “problemilla”
-Bicho
-Bicho aún más grande
También existe entre medio una trama de encoñamiento sin venir a cuento amor, que no termina de desarrollarse, muchas ostias y nada de sangre. Desde el punto de vista técnico está bien, aunque tampoco es nada destacable. En realidad, todos los escenarios son parajes rocosos, con alguna ruina mal metida de por medio, que además tienen la virtud de explotar. Sí señores, tenemos columnas dóricas que explotan. Y bueno, sin desvelar el final, digo que el cenit de la película es el fulano protagonista, subido en el caballo alado, metiendo leches a un bicho de tropecientos metros de altura. O algo así. Y sin embargo, por muy alucinante que pueda parecer el concepto (¿Alguien dijo God of War?), todo se produce de forma absurda y precipitada, sin nada que lo diferencie de cualquier otro enfrentamiento con bichos del resto de la película. ¿Y el 3D?, ¿Qué pasa con él?, pues no lo se, porque la vi en 2D, como toda la vida, aunque tampoco creo que importe demasiado. La película es chunga, y la veas en 3D o en Buggles (jojo, que chiste más bueno…), no va a cambiar lo que subyace de fondo. Una castaña de peli.
¡Ah sí!, También sale El Teide 0,35 segundos, pero sale. Viva Canarias.
Así, a “grosso modo”, es como transcurre la película. Con esto, ya sabes más o menos de qué va todo el percal. Si eres valiente, o simplemente masoquista, puedes seguir leyendo, que entro a saco con el resto del film.
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Etiquetas: Cine, Crítica, Furia de Titanes, Peliculas y series


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