
Me reconozco fan acérrimo de Christopher Moore desde que leí Un trabajo muy Sucio, puesto que a pesar de leer primero El ángel más tonto del mundo, éste me decepcionó. Desde entonces, he leído todo lo que se ha ido traduciendo del autor y publicado en español. Sin embargo, ni Bufón ni Cordero me han gustado tanto como ¡Chúpate esa!. Es curioso, pero se tradujo primero éste para, un año después, traducir su primera parte, La sanguijuela de mi niña (traducción de Bloodsucking fiends: A Love Story) y ya tenía ganas de leer ¡Muérdeme!, conclusión de la trilogía vampírica de Moore.Tengo que admitir que el libro se publicó en España en Noviembre y, a pesar de que conocía de su existencia, no sabía de su lanzamiento hasta ayer, que entré en una librería a matar el rato.
La verdad es que me es bastante difícil hacer un resumen coherente (si es que alguna vez ha habido algo de eso en el blog) del argumento de ¡Muérdeme! puesto que se trata de la tercera parte de lo que llamo La trilogía de la Historia de Amor, que comienza con las ya citadas La sanguijuela de mi niña y ¡Chúpate esa!. Por otra parte, Moore utiliza los dos primeros capítulos para introducirnos un poco a la historia, pero la verdad es que recomiendo leer los dos anteriores antes de enfrentarse a este libro si es que se quiere comprender la totalidad de la historia.
El libro comienza justo donde lo dejó ¡Chúpate esa!, presentándonos a una Abby Normal que se autoproclama “señora sustituta de la noche” en San Francisco. Ahora todo lo que fue de Jody y Tommy es de Abby, además de tener a su esclavo sexua,l Perro Fu, por novio. Sin embargo, una terrible amenaza acecha las calles de San Francisco: una plaga de gatitos vampiro está asolando la ciudad, liderados por Chet el Gato Enorme Afeitado, que de alguna manera ha adquirido una enorme inteligencia. Pronto, la situación se hará mucho más complicada de lo que la niña gótica puede manejar y necesitará la ayuda de los personajes de las anteriores entregas: como el mendigo llamado Emperador de San Francisco, los agentes Rivera y Cavuto y Los Animales, los reponedores de supermercado porreros que han renacido en más de un sentido. mientras tanto, unos vampiros ancianos han llegado a la ciudad dispuestos a erradicar a la amenaza gatuna, pero también a todo humano que tenga conocimiento sobre los nosferatu.
Una de las cosas que me ha gustado de este libro (y ques muy común en Moore) es la cantidad de personajes que utiliza, cada uno con s punto de vista particulaen el desarrollo de la trama. Sin ir más lejos, hay un episodio narrado por el gato vampiro y otro por un perro policía detector de cadáveres.
A pesar de que pueda parecer a simple vista una novela enrevesada o confusa, no lo es, sino que más bien es un excelente libro donde la acción, el romance y un poco de drama salpican una trama donde el humor es el hilo conductor.
Sin embargo, tengo que admitir que aunque el libro es bueno, no llega a la altura de su predecesor. Quizás es porque se centra demasiado en el personaje de Abby Normal, que si bien es resultón en el anterior, aquí se hace algo pesada. Por otra parte, no pensaba en ningún momento en que volverían tantos personajes de los libros anteriores, especialmente Jody y Tommy, lo que fué algo bastante postivo, aunque un poco forzado. Además, que esta sea la conclusión de la historia es un poco triste. Mirándolo por el lado bueno, encasillarse en una saga puede resultar aburrido y así podemos esperar cosas nuevas del autor, de hecho está a punto de publicarse en USA Sacre Bleu: Una novela de Arte, que es totalmente independiente de todo lo demás.
En resumen, si bien digo que no es el mejor libro para iniciarse en el universo de Christopher Moore, es solo por ser una tercera parte, de resto es solo una muestra más de la genialidad del autor americano, por lo que no puedo dejar de recomendar su lectura. Y si ya conoces al autor, compra el libro, que está a la altura de todo lo publicado ya, incluso por encima de lo último que ha llegado a España.
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